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Linares despierta en Semana Santa

!Es primavera!

Despierta Linares, despierta del letargo invernal, despierta Linares que es primavera, que es tiempo de Semana Santa!

 

¿No ves que las flores de almendros y cerezos ya marchitas, dejan paso a una explosión de color que todo lo invade?. ¿No ves que la niebla y la lluvia se están disipando para que una fusión de luz y color conquiste nuestras retinas? ¿No ves que el olor a incienso y azahar estalla en el ambiente, poco a poco?, que es tiempo de Cristos orantes, prendidos, amarrados o crucificados, de hermosas dolorosas bajo palio o al pie de la Cruz. De costales, penitentes, nazarenos, de cornetas y tambores, ¿no ves que la ciudad se desviste del duro invierno?

La espera de un año toca a su fin. Es primavera y es tiempo de Semana Santa.

Es tiempo de palmas y ramos de olivo. De mañanas soleadas de estreno e ilusión.

De mañanas de infantil ternura e inmensa alegría en el recibimiento del Maestro Redentor. De Alegría y Amor.

De padres cofrades que siguiendo la estela de sus abuelos abren camino de otros que vendrán. De niños rebosantes de ilusión que esperan impacientes la llegada del primer toque de tambor.

Son días de capirotes que recortan el cielo como testigos anónimos de promesas, rezos y plegarias.

Días de bandas que interpretan música celestial. Cornetas, trompetas, timbales, tambores, emocionan con sus tonos de música sin igual.

Son días de escuchar el canto de un pueblo hecho oración. Rezos de seguidillas y martinetes que atenúan el lento caminar hacia el calvario de una Madre llena de Mayor Dolor y Esperanza. Emoción con el rezo de unas hermanas de la Cruz en las tinieblas de la noche.

 

La espera se acaba. Es primavera y Linares despierta en Semana Santa.

Tardes de guapas andaluzas de negro y desconsolado luto. Son tardes de de blancos costales y negras fajas reliás. Chicotás y levantás. De traje de duelo, de elegancia y sobriedad. Esfuerzo, voluntad y tesón se dan la mano

Es primavera y ya es Semana Santa.

Ya vienen las noches de fe, fervor, pasión y devoción, de admiración de tu divina estampa. ¡Hasta los astros del cielo se rinden a tus pies!

Noches de gigantescos y dorados buques. De azabaches embarcaciones, de tallas únicas que navegan entre la multitud y que lentamente, muy lentamente se abren camino hacia su cruel destino.

Es tiempo de retablos plateados, de radiantes monumentos que cobijan en su interior la Pena y Angustia de una mujer que su hijo en breve va a perder. Noches de bambalinas que suavemente se mecen al son de Amargura, que arrancan lágrimas de dulzura sin ningún consuelo.

Noches de penitencia y silencio, de calladas promesas. De pies descalzos y Nazarenos penitentes, que caminan acompañando a su Dios sereno y humilde. De madrugadas con la cruz al hombro y bendiciones derramadas a los sones broncos de trompetas centenarias.

Este tiempo de Pasión, Muerte y Resurrección, este tiempo de sentimiento, fervor y emoción  pronto pasará. Los tambores poco a poco apagarán sus sonidos y casi sin sentirlo todo habrá terminado. Solamente quedará el recuerdo de momentos únicos e inolvidables, solamente nos quedará un año más para que vuelva a ser primavera, para que otra vez Linares despierte en Semana Santa.